De acuerdo con Henson
(2000), el aprendizaje colaborativo forma parte del
modelo constructivista cuyo postulado parte de la idea de la
educación como un proceso de socio-construcción, de la apertura a la
diversidad y la tolerancia; los alumnos deben trabajar en grupos,
colaborar y cooperar empleando una serie de estrategias que
les faciliten la interacción y la comunicación, de forma que aporten
individualmente al proyecto común, formando una empresa colectiva con
el acervo, ideas y creatividad de cada uno de sus miembros. Crook
(1998) refiere que el aprendizaje se genera a partir de la combinación de
una serie de principios: la articulación interpela el valor educativo
y cognitivo de esta estrategia de aprendizaje y se deriva de la
necesidad que tiene el participante de organizar, justificar y
declarar sus propias ideas al resto de compañeros y de la necesidad de su
interpretación, es decir traducción cognitiva, para que sea
comprendida por sus iguales; el con flicto asume que los beneficios se
producen en el contexto de los desacuerdos y de sus refuerzos para
resolverlos, desacuerdos que serán importantes para estimular los
movimientos discursivos de argumentación y negociación; la
co-construcción hace referencia a la significación que tiene el hecho de
compartir objetivos cognitivos comunes y que el resultado alcanzado
no sea la simple yuxtaposición de información sino su
elaboración, reformulación y construcción conjunta entre los
participantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario